Karla Sofía Gascón ya había estado en Venecia, pero nunca en el festival de cine. “Es una maravilla, increíble que me den un premio aquí”, apuntó hoy sábado justo antes de entrar a la sala donde se presentaban ella y los otros ganadores de los Kinéo. Un galardón no organizado por la Mostra. Pero entregado en el corazón del festival de cine más antiguo del mundo. Y después del año alucinante que ha vivido la intérprete, con un doble salto: al estrellato, y luego, hasta el fondo del pozo y el ostracismo. “Obviamente ha sido todo un show para sacar a una persona. Las personas trans no podemos ser un ejemplo para los hijos de nadie, así que tenían que sacar de alguna manera porque solo nos quieren en la sombra”, agregó en Venecia. Más informaciónAsí que la actriz de Alcobendas suma otro capítulo inédito a una vida llena de cambios. En el último año, han incluso acelerado. Primero, encarnó a un narcotraficante que emprende una transición de género, como la que ella misma afrontó, en Emilia Pérez, de Jacques Audiard. Recibió una candidatura al Oscar por su trabajo, segunda intérprete española en la historia, después de su conciudadana Penélope Cruz. Pero, luego, reaparecieron unos viejos mensajes ofensivos y racistas de sus redes sociales. De inmediato, se convirtió en persona non grata para medio mundo del cine. Hasta el equipo del filme le dio la espalda, entre otros muchos. A punto estuvo de no poder acudir a la gala de los Oscar donde era nominada. “Una película en español extranjera, con un personaje de un narcotraficante que se cambia de sexo, interpretado por una actriz trans, que podía ganar el Oscar. Nadie lo quería”, reflexionaba hoy Gascón. Hollywood suele adorar las historias de ascenso y caída pero esta le gustó menos. Los mensajes de la actriz criticaban el islam o George Floyd, un hombre fallecido a manos de la policía cuya muerte dio comienzo al movimiento Black Lives Matter. La intérprete ha pedido perdón en varias ocasiones aunque, a la vez, nunca ha asumido como propios esos mensajes. Finalmente, en todo caso, Gascón fue perdonada y poco a poco está volviendo a la normalidad. Otra distinta, eso sí, la de ser famosa. Ha rodado el wéstern Trinidad, de Paz Vega; y participará en Las malas, adaptación del célebre libro de Camila Sosa, donde interpretará el papel central de Encarna. Y de recoger el premio Kinéo. Más informaciónLa propia web de los galardones los define como un “evento especial colateral” al festival: no pertenecen a ninguna de sus secciones oficiales, o paralelas. La intérprete, premiada como mejor actriz internacional, figura entre los 18 ganadores, junto al filme Cónclave, de Edward Berger, entre otros. Son otorgados por la asociación cultural sin ánimo de lucro homónima. Fundada en 2002, con la misión de promover el cine italiano, creó unos reconocimientos “que dieran voz al público de las salas cinematográficas, determinantes para la vida de la industria del sector, del ejercicio y, por tanto, de la vida del cine”, según su web. Ese mismo año, en Venecia, se presentó la primera edición de los galardones, celebrada en 2003. La gala de esta noche premiará a la actriz española. Aunque no es su primer reconocimiento tras el escándalo: en marzo ya fue galardonada por la Unión de Actores y Actrices. “Lo que me da rabia es que el arte tiene que condenar las barbaridades que ocurren en el mundo y estar muy implicados en la política. Pero cuando la política se mete en el arte, ahí es cuando vamos mal. Hay mucha gente empeñada en decirnos lo que se puede o no hacer, los artistas que son válidos o no, lo que es válido en general, y corremos un peligro muy grande”, señaló en Venecia Gascón. De paso, la actriz ha aprovechado su paso por Italia para entrevistarse con los medios locales. Y ha dejado su lista de directores con los que le encantaría trabajar: Almodóvar, Tarantino, Spielberg, Garrone, Sorrentino o Villeneuve. Nada mal, está claro que a la española no le falta ambición. Avisados quedan los cineastas.

Shares: